- Entonces, ¿dice usted que es lector profesional de periódicos?
- Así es.
- ¿Y qué es lo que hace exactamente?
- Básicamente, me siento y leo el periódico.
- ¿En serio? ¿Y le pagan por ello?
- ¡Ni se imagina cuánto!
- ¡Pero si cualquiera puede leer el periódico!
- Eso piensa todo el mundo, pero no es así, ¡ni mucho menos!. Hace falta conocer las diferentes posturas y gestos homologados por la AMLP, recogidas en la directiva 9/11.
- ¿AMLP?
- Sí, Señor. La Asociación Mundial de Lectores de Periódicos.
- Debe estar usted de broma.
- ¡Por supuesto que no!
- Pero… también hay gente a quien le gusta leer el periódico, y seguro que lo hacen tan bien como usted.
- Querido amigo, permítame decirle que nadie lee el periódico con gusto, solo por costumbre. Lo más normal es que sientas, como mínimo, un poquito de aversión, y como máximo, indiferencia. Muertes, malos tratos, crisis, catástrofes. Ni siquiera el público aficionado al género de terror podría encontrarlo atractivo.
- Y a usted, ¿le gusta?
- Es mi trabajo.
- Pero, ¿por qué pagar a alguien para que lea el periódico? ¡es ridículo!
- Bueno, alguien tiene que concienciar al mundo de que la actualidad es importante. Si la gente ve a alguien leer un periódico piensan que ellos también deberían hacerlo.
- ¿Y quién le contrata a usted?
- Yo ahora mismo leo para telefónica.
- ¿Telefónica?
- Eso es, ellos me pagan para que lea, y la gente a su vez, al verme, piensan que deberían leer. Algunos van a aquel quiosco en ese preciso momento, y compran un ejemplar. Éstos, y los que lo han comprado cerca de casa mientras se sentían culpables por no estar actualizados, engrosan el número de alcanzados por inserción publicitaria de telefónica.
- ¿Así que es eso?
- Claro, ¿o es usted de los que piensa que aún se puede confiar en la información que da cualquier medio de comunicación? ¡No me haga reir!
- YO solo… yo pensaba que…