domingo, 31 de octubre de 2010

Zombie Walk 2010

La verdad, no acostumbro a asistir a éste tipo de eventos, pero bueno, podría ser divertido metiéndote adecuadamente en el papel. No es que no lo pasara bien, la compañía era grata (aunque me escogiera como víctima más de lo que hubiera deseado), pero fue un evento un tanto anodino Después de un paseo nos tocaba ir a morir a la plaza de la virgen, para luego resucitar y "comernos" a nuestros asesinos.

Era un concepto guay que podía haber tenido una mayor repercusión mediante una mayor participación de los propios "manifestantes". Había de todo, sí, y hubo algún momento cómico de verdad, como cuando un zombie entró en una perfumería para ponerse colonía... pero por lo general, poca gente puesta en el papel (incluyéndome a mí. Begoña estaba mucho más puesta) y una banda musical que nos seguía a ritmo de charanga que para colmo, ni tocaron el thriller de Michael Jackson (soy el único que lo esperaba?), aunque sí Paquito el chocolatero y demás éxitos de festividades locales de ayer y hoy...

Eso sí, ibamos maquillados de puta madre, y además gratis. Avanzada la noche yo me regeneraba y begoña empeoraba.

De todas maneras, lo que me importaba del asunto era ver a Bego, y lo conseguí... así que desde aquí te agradezco que me sacaras de paseo fúnebre. Tengo una idea cojonuda para una próxima vez...

lunes, 25 de octubre de 2010

Untitled

Las manos, heladas.

Un dolor intenso que recorre mi espina dorsal

y me provoca náuseas.

Una herida profunda abierta con ambas manos.

Un alma desnuda

y un corazón roto.


Y tú sin decir nada...

domingo, 24 de octubre de 2010

La Fábrica de Avispas

La mente humana es como un laberinto cuyos pasillos terminan en mil puertas diferentes que esconden caminos inciertos. A menudo las circunstancias te obligan a elegir caminos que se separan de lo que uno llamaría “trayectoria normal”, para perderte en itinerarios que no siempre conducen a lo convenido socialmente. Esto es especialmente grave si no se tiene una humanidad más o menos edificada, como el hombre amoral, o un poco como los niños… por que seamos sinceros, algunos niños son inhumanos a ciertas edades. Son crueles, y despiadados hasta que la experiencia del dolor y la empatía les hace dejar de serlo. O al menos en la mayoría de los casos.

A veces no; a veces un chasquido, un pequeño estigma en la conciencia de ese niño, puede desviarle hacia caminos inadecuados que pueden lacerar del todo una mente humana.


Algo así, pero con menos rodeos, nos cuenta Iain Banks en su novela “La fábrica de avispas”, en un estilo cuidado, con un gran gusto por el detalle, y lo cierto es que no se ahorra ninguno . El libro narra las peripecias de un niño, Frank, en un mundo particular, el suyo propio. Como el de cualquier otro niño, se trata de un mundo de fantasía donde las leyes imperantes abdican en la imaginación, transformando animales en seres bondadosos y parlanchines, solo que en el mundo de Frank los animales son, en el mejor de los casos, meros desafíos de la naturaleza que mueren en sus manos de las maneras más macabras. Todo forma parte de un gran juego. Sin embargo, todo tiene un por qué; y resulta curioso que Frank se reconcilie con el mundo cuando descubre su tragedia personal.


En definitiva, una lectura poco recomendable para devotos de Corín Tellado y muy recomendable para gente que tenga la necesidad de decir “Hey!, sí hay gente que está peor que yo!”. Para los lectores rasos, tampoco es que lo recomiende así a viva voz.