Estás tumbad@, tapado con la manta que años ha era protección suficiente contra toda clase de monstruos, humanos y no humanos; bastaba con taparte hasta la cabeza. Esta noche, no te protege ni de tí mism@. No hay palabras, solo tú y tus pensamientos; tú, y "eso". Cambias de pensamiento, como quien cambia de filmina en una de esas cámaritas-souvenir, pulsando solo un botón y con un "clic", y pasas de "eso", al trabajo. Y del trabajo, a tu amigo, y de tu amigo, de nuevo a "eso".
De repente, una sensación de calor viene desde abajo. Por fortuna, el olor no sube.
Abres los ojos como platos, es evidente; no puedes dormir. Es ahora cuando agradecerías tener a mano "The Cure for the Insomnia" (1987). La cura para el insomnio, en español, fue un largometraje, o quizás deberíamos hablar de un nuevo formato... largokilometraje, de casi 4 días de duración, concretamente, 3 días y 15 horas. O lo que es lo mismo, 87 horas. O lo que aún da más sueño, 5.220 minutos. En él, un poeta leía su obra (de 4mil páginas) del tirón, intercalada con fragmentos pornográficos y de música rock. Este experimento tenía en principio un objetivo: reprogramar el ciclo del sueño en aquellas personas con insomnio.
En su día fue el Record Guiness en metraje, hoy ya ha sido superada en dos ocasiones. La primera, en 2006, con el film "Matrjoschka", que si la otra aún mostraba a una sola persona hablando y lo intercalaba con porno y rock, esta partía de una sola imagen y mostraba imágenes y secuencias basadas en ella. Durante 95 horas. Vamos, un coñazo de puta madre.
La siguiente, y hasta ahora invicta, película más larga de la historia del cine, es otro aborto pseudoartístico llamado "Cinématon" (2010). En ella, su director Gerard Courant, nos enseña pasajes de 3 minutos y 25 segundos de duración, donde sus amigotes, celebridades y personajes varios de ayer y hoy (viene grabándose desde 1978) hacen... cosas. Situaciones... normales. Básicamente, lo que les diera la gana. Y así, durante 2322 escenas, lo que a razón de 3 minutos y 25 segundos hacen... 154 horas. 6 días.
Amig@, si después de esto no concilias el sueño, tienes un problema.
martes, 16 de noviembre de 2010
La cura para el insomnio
lunes, 15 de noviembre de 2010
Judas Mobile
Pensadlo bien. Cuando consiguieron convencernos de que todos necesitábamos un móvil, nos quisieron convencer de que su sonido monofónico era arcáico. Cuando todos nos pasamos a los politonos y tonos reales, nos convencieron de que cuanto más pequeño, mejor. Después, nos hicieron ver la luz mostrándonos lo indispensable que era tener una cámara en el móvil.
Hoy en día, ¿qué ha sido de nuestras miserables vidas sin un móvil táctil?
¿Qué pasa, que descubren una nueva nanotecnología y tienen que aplicarla al móvil?
Maravillado y asqueado a partes iguales estoy. Desde la masacre producida por el baile de fin de curso convocado por el más popular de los productos de Apple, el Iphone, todas las compañías han querido ser reinas.
Mucha gente ha atado sus vidas a una cadena semiperpetua que constituye un contrato de permanencia con cláusulas cuanto más provechosas a medio plazo, mejor. Para la compañía, claro, porque saben que en 18 meses es muy posible que pierdan a ese cliente; sin embargo, aquí lo realmente importante es quitar cuota de mercado al competidor... los servicios son tan similares que confían en que el móvil que te han dado por irte con ellos sea suficiente garantía para mantenerte con ellos más allá de la permanencia. Y los clientes que llevan años con una compañía ven como recién llegados consiguen móviles gratis por los que ellos tendrán que pagar un poco en el mejor de los casos, y gastar los puntos que se les da por haber consumido. La política de fidelidad solo es realmente efectiva cuando alguien amenaza con irse. Eso, en mi opinión, es una vergüenza.
Yo fuí movistar, hice una de Judas y me cambié a Vodafone. Pasada la permanencia, volví a hacerla y me pasé a Movistar de nuevo. Hace tiempo que cumplí la permanencia con ellos y hoy he visitado una tienda orange. ¿Por qué hago esto si me estoy cagando en las compañías? Porque no me siento valorado por ninguna; nadie me ha llamado para ofrecerme lo último en tecnología móvil cumplida la permanencia con creces. Pienso que si todo el mundo fuera un poco Judas, las compañías quizás llegarían a la conclusión de que una política de fidelización algo más previsora les generaría más beneficios a largo plazo.
Mientras tanto, nosotros, todos como borregos, a por lo último. Está claro que hoy en día si no eres pasajero en el ciberespacio, no eres nada... ¿pero somos ya esclavos de la tecnología?
Me retiro al bosque a comer bayas silvestres. Me llevo el macbook, claro.
Hoy en día, ¿qué ha sido de nuestras miserables vidas sin un móvil táctil?
¿Qué pasa, que descubren una nueva nanotecnología y tienen que aplicarla al móvil?
Maravillado y asqueado a partes iguales estoy. Desde la masacre producida por el baile de fin de curso convocado por el más popular de los productos de Apple, el Iphone, todas las compañías han querido ser reinas.
Mucha gente ha atado sus vidas a una cadena semiperpetua que constituye un contrato de permanencia con cláusulas cuanto más provechosas a medio plazo, mejor. Para la compañía, claro, porque saben que en 18 meses es muy posible que pierdan a ese cliente; sin embargo, aquí lo realmente importante es quitar cuota de mercado al competidor... los servicios son tan similares que confían en que el móvil que te han dado por irte con ellos sea suficiente garantía para mantenerte con ellos más allá de la permanencia. Y los clientes que llevan años con una compañía ven como recién llegados consiguen móviles gratis por los que ellos tendrán que pagar un poco en el mejor de los casos, y gastar los puntos que se les da por haber consumido. La política de fidelidad solo es realmente efectiva cuando alguien amenaza con irse. Eso, en mi opinión, es una vergüenza.
Yo fuí movistar, hice una de Judas y me cambié a Vodafone. Pasada la permanencia, volví a hacerla y me pasé a Movistar de nuevo. Hace tiempo que cumplí la permanencia con ellos y hoy he visitado una tienda orange. ¿Por qué hago esto si me estoy cagando en las compañías? Porque no me siento valorado por ninguna; nadie me ha llamado para ofrecerme lo último en tecnología móvil cumplida la permanencia con creces. Pienso que si todo el mundo fuera un poco Judas, las compañías quizás llegarían a la conclusión de que una política de fidelización algo más previsora les generaría más beneficios a largo plazo.
Mientras tanto, nosotros, todos como borregos, a por lo último. Está claro que hoy en día si no eres pasajero en el ciberespacio, no eres nada... ¿pero somos ya esclavos de la tecnología?
Me retiro al bosque a comer bayas silvestres. Me llevo el macbook, claro.
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