lunes, 15 de noviembre de 2010

Judas Mobile

Pensadlo bien. Cuando consiguieron convencernos de que todos necesitábamos un móvil, nos quisieron convencer de que su sonido monofónico era arcáico. Cuando todos nos pasamos a los politonos y tonos reales, nos convencieron de que cuanto más pequeño, mejor. Después, nos hicieron ver la luz mostrándonos lo indispensable que era tener una cámara en el móvil.

Hoy en día, ¿qué ha sido de nuestras miserables vidas sin un móvil táctil?
¿Qué pasa, que descubren una nueva nanotecnología y tienen que aplicarla al móvil?

Maravillado y asqueado a partes iguales estoy. Desde la masacre producida por el baile de fin de curso convocado por el más popular de los productos de Apple, el Iphone, todas las compañías han querido ser reinas.

Mucha gente ha atado sus vidas a una cadena semiperpetua que constituye un contrato de permanencia con cláusulas cuanto más provechosas a medio plazo, mejor. Para la compañía, claro, porque saben que en 18 meses es muy posible que pierdan a ese cliente; sin embargo, aquí lo realmente importante es quitar cuota de mercado al competidor... los servicios son tan similares que confían en que el móvil que te han dado por irte con ellos sea suficiente garantía para mantenerte con ellos más allá de la permanencia. Y los clientes que llevan años con una compañía ven como recién llegados consiguen móviles gratis por los que ellos tendrán que pagar un poco en el mejor de los casos, y gastar los puntos que se les da por haber consumido. La política de fidelidad solo es realmente efectiva cuando alguien amenaza con irse. Eso, en mi opinión, es una vergüenza.

Yo fuí movistar, hice una de Judas y me cambié a Vodafone. Pasada la permanencia, volví a hacerla y me pasé a Movistar de nuevo. Hace tiempo que cumplí la permanencia con ellos y hoy he visitado una tienda orange. ¿Por qué hago esto si me estoy cagando en las compañías? Porque no me siento valorado por ninguna; nadie me ha llamado para ofrecerme lo último en tecnología móvil cumplida la permanencia con creces. Pienso que si todo el mundo fuera un poco Judas, las compañías quizás llegarían a la conclusión de que una política de fidelización algo más previsora les generaría más beneficios a largo plazo.

Mientras tanto, nosotros, todos como borregos, a por lo último. Está claro que hoy en día si no eres pasajero en el ciberespacio, no eres nada... ¿pero somos ya esclavos de la tecnología?


Me retiro al bosque a comer bayas silvestres. Me llevo el macbook, claro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí no me gustan los móviles táctil...en mayo hice un contrato nuevo y me pille un nokia normalito, eso sí, rosa :D

Serendipity dijo...

Yo no tengo uno táctil. Aprovechan la mínima ocasión para revelarse en contra tuya. Incluso si no son tuyos! Creo que la informática tiene algo en mi contra. Eso sí, yo necesito el móvil, pero para ver la hora y el día, que si no, no se dónde vivo. ¡AH! y para decirle a mi madre que me haga la cena.

Diferentes usos. El caso es que los usamos.