Amigos,
hace ya muchos años que practico el culto al cuerpo, preocupándome de que no le faltara de nada y de procurarle cualquier capricho. Tanto es así, que lo he malcriado excesivamente. Ahora, mi cuerpo supone un problema grave para mí y, por mucho que la tierra se empeñe en aferrarse a mis pies por la ley de la gravedad, ha llegado el momento de aligerar y comenzar a levitar cual globo aerostático.
Es curioso como antaño encontrabas una motivación con el simple hecho de levantarte por las mañanas e ir al instituto/universidad... "el año que viene, toda esta gente no me reconocerá, porque habré cambiado", o "para verano voy a lucir un cuerpo de escándalo"... pero nada de eso funciona ya. Cuando te haces mayor, lo que realmente funciona es la salud, que empieza a primar por encima de la aceptación social... y ya en realidad, no existe qué pensarán los demás. Los años han demostrado que el físico no es tan importante y tu cuerpo no te da mayores problemas (lo cual no quiere decir que te sientas cómodo con él).
Cada vez es más complicado, ahora tienes que sacar la motivación de tí mismo. Si encima tienes el problema, como yo, de que la fuerza de voluntad es bastante escasa, doble dificultad. Por supuesto, este no es un post de "Día 1". El "Día 1" ya fue, y fracasó estrepitosamente con la llegada de la navidad. Sin embargo, desde ese "Día 1" tengo conciencia plena de lo que quiero hacer y lo que quiero dejar de hacer. Y lo conseguiré. Sé que me efrento a un reto dificil y que requiere de tiempo para que los resultados sean realmente visibles... pero tengo bastante camino hecho y no voy a tirar la toalla. Esta vez no.
He firmado un patrocinio con panrico, y en lo que dure mi reto me abastecerán de donuts y bollería industrial con el fin de lograr mi meta: Alcanzar los 200 kilos.
Deseadme suerte.
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