Desde hace un par de años, a todos los profesionales de la publicidad se les llena la boca al hablar de un fenómeno que era, por otra parte, consecuencia inevitable de la globalización y la pulverización de las fronteras; hablo, por supuesto, de las redes sociales y el llamado "social media", que ha abierto un mundo de posibilidades para la publicidad en general, magullada por la desmesura en su uso, tanto en lo convencional, como below the line.
Este, digamos, marketing social supone no solo una nueva manera de llegar a miles y miles de personas, si no que además hace posible que sean ellos quienes se acerquen a las empresas por su propia voluntad, porque en el fondo somos unos auténticos trolls del ego. Ya dijo Rousseau que el hombre es un animal social que necesita sentirse dentro de un grupo para no sentirse vacío. Por eso yo marco el botón "me gusta" en la película "Amelie". Me gusta, claro, me gusta estéticamente, me gusta esa idea tan positiva que transmite y me gusta también Audrey Tautou. Pero también me gusta que la gente me atribuya esos valores. Y me gusta que a mis amigos, o incluso a los amigos de mis amigos también les guste.
Por eso también tienen éxito los memes... o los grupos de facebook, los cuales en muchos casos reflejan situaciones creíbles y cotidianas que podemos haber vivido, o no, pero con las que nos sentimos identificados o queremos que nos identifiquen.
En realidad nosotros somos como pequeñas empresas que intentamos vendernos con mayor o menor intensidad, siempre adaptando la oferta a nuestras circunstancias personales. Las empresas conocen esto (y si no lo conocen, deberían), y actualmente, ya sean grandes o pequeñas, con un volumen de inversión publicitaria mayor o menor, todas pueden acceder al gran público si saben mover las piezas adecuadas. Porque no, no puedes decir cualquier cosa en tu página de facebook/twitter.
Los consumidores, y en especial los que son internautas, que son 27 millones en España, internauta arriba, internauta abajo, no son tontos. Un paso en falso no pasa inadvertido. Hay gente pegada a su pantalla deseando encontrar la más mínima falta para señalar con el dedo y decir "os lo dije" en el mejor de los casos, aunque siempre los haya con peores intenciones.
En este enlace podéis ver una lista de los diferentes usuarios a los que uno se enfrenta cuando comunica en Internet.
En medio de toda esta orgía social surge la figura del Community Manager; este "nuevo" profesional nace ya con miopía galopante y un laptop bajo el brazo, y se llama a sí mismo Gestor de Comunidades porque tiene un perfil de facebook desde 2008 y ha creado páginas y sugerido un par de aplicaciones en facebook para empresas medianas. Que han sacado ya hasta titulaciones oficiales, hoygan. Lo cierto es que me parece un poco fraude. No estoy diciendo que sea un trabajo que pueda hacer cualquiera, claro, pero si que pienso que cualquier creativo con unos conocimientos mínimos de las herramientas de análisis y estadística de redes sociales (que las hay en gran número y gratuitas) puede mantener una campaña de este tipo con éxito, porque al fin y al cabo no deja de ser una campaña, un elemento importantísimo al que hay que dedicar atención esmerada y constante.
En cualquier caso, si eres una POME (Pequeña O Mediana Empresa) y quieres una manera barata y flexible de acercarte a tu consumidor, no lo dudes; súbete al carro de las redes sociales. No lo menosprecies. Por poco dinero podrás crear contenidos con los que el usuario se sienta identificado, los haga suyos y los comunique a su veces a terceros e incluso que interactúe contigo de manera ágil y directa.
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